Una vez leí que uno nunca se baña dos veces en el mismo río. Que todo está en continuo devenir y que un día esto es “así” y otro día es “asá”. Pero jamás pensé en esta filosofía aplicada a las relaciones, me arriesgué y jugué, como si de la ruleta rusa se tratase, creyéndome ganadora siempre.
Con los castigados cara a la pared, perdí. Pero esa parte de la historia me la salto y digo que no existe.
Ahora pienso en Heráclito siempre, y por tanto, creo en el cambio y opto por lo de que los contadores de cuentos nos engañaron desde pequeños.
Que yo quiero una película hablada en blanco y negro. Que yo no voy a escribir para tocarte, que no hace falta que diga el típico tópico tríptico de “estoy aquí”. Que por más que haya querido tirar la toalla contigo no he podido, y no entender por qué nuestra amistad es importante no me quita el sueño. Que yo antes jugaba con tus cartas, perdía, y ahora digo que no pierdo. Que da igual si me advirtieron, no voy a pensar en lo que no viene a cuento.
Y si luego quedo de tonta...pues no pasa nada, y quedo.
sábado, 17 de julio de 2010
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